Tras las fuertes protestas por el racionamiento de gasolina en Irán, el presidente Mahmud Ahmadineyad pidió ayer a los iraníes comprensión por la medida.
"Conozco los problemas que la decisión del Gobierno crea a las personas y pido perdón por ello", dijo en la televisión estatal. "Solo queremos reducir la importación de gasolina para el bien del pueblo y emplear medios adicionales en otros planes de desarrollo".
El objetivo de la controvertida medida es reducir el consumo de gasolina de 80 millones a 60 millones de litros diarios.
Ahmadineyad pidió el cambio de sistemas de gasolina a sistemas de gas natural comprimido para reducir aún más las importaciones de combustible. "En ese caso", dijo "podríamos no tener nunca más la necesidad de importar gasolina", añadió.
El líder supremo de Irán, ayatolá Ali Chamenei, había respaldado anteriormente la decisión del Gobierno iraní de racionar el combustible y había dicho que los ingresos adicionales podrán ser usados para proyectos de desarrollo. También pidió excepciones para conductores que necesitan más combustible.
El Gobierno limitó la venta de gasolina subvencionada a cien litros de ocho céntimos de euro (0. 10 dólares) la normal y once céntimos de euro (0.15 dólares) la súper para vehículos privados, aunque los automóviles oficiales podrán consumir hasta 300 y los taxis hasta 800 mensuales.
Irán, a pesar de ser el cuarto mayor extractor de petróleo se ve obligado a importar hasta el 40% de su gasolina.