El ministro británico del Tesoro, Gordon Brown, aceptó ayer oficialmente el encargo de su partido de convertirse en el próximo jefe del laborismo y primer ministro como sucesor de Tony Blair.
"Acepto esta posibilidad de servir al pueblo de Gran Bretaña", dijo Brown, en Londres, ante simpatizantes de su partido en un discurso transmitido en vivo por televisión.
El dirigente dijo que hará lo que esté en sus manos para "liderar a Gran Bretaña a través de los desafíos del futuro", en vista de que para él no hay mejor tarea que "servir a este país".
También subrayó que la apertura y el diálogo caracterizarán su mandato, pues quiere ser un primer ministro para todos.
Previamente, el político había sido nombrado, oficialmente, candidato por su partido, después de que ninguno de sus potenciales adversarios lograra el mínimo de 45 votos necesarios de los diputados laboristas.
Es "matemáticamente imposible" presentarse contra Brown, dijo el diputado John McDonnell en Londres.
El político del ala izquierdista del partido no logró reunir la cifra mínima de 45 votos entre los parlamentarios de su partido, mientras Brown, que desde hace tiempo se considera el próximo jefe de gobierno británico, obtuvo el apoyo oficial de más de 300 de los 353 miembros del parlamento de su partido.
Con ello es seguro que el escocés, de 56 años, gobernará Gran Bretaña a partir de finales de junio, tras la salida del premier Tony Blair.
El 10 de mayo, Blair anunció su dimisión para el 27 de junio y, pese a las tensiones de larga data entre ambos, recomendó a su partido convertir a Brown en su sucesor. Aseguró asimismo que será un "gran primer ministro".
La oposición reaccionó con la exigencia de nuevas elecciones inmediatas en el país. El presidente de los demócratas liberales, sir Menzies Campbell, explicó que Brown será prácticamente "coronado" sin ser legitimado democráticamente de forma suficiente.
Sin embargo, Brown podrá gobernar, según la ley electoral británica, hasta el final del mandato de cinco años para el que Blair fue elegido tras la victoria laborista, en mayo de 2005, aunque como premier podría fijar una fecha anterior para la convocatoria electoral.
En su discurso de ayer, Brown declaró que buscará una solución para la guerra en Irak y situó a Cercano Oriente entre sus prioridades en lo referente a política exterior.