Ocho combatientes del proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y 26 refugiados kurdos regresaron ayer lunes voluntariamente desde el norte de Irak a Turquía, siguiendo un llamamiento del líder del grupo, Abdullah Ocalan, que se encuentra en prisión desde hace más de una década.
Ocalan pidió el envío de grupos de paz a Turquía y en agosto entregó un plan de paz al gobierno turco.
El grupo llegó a Turquía por el paso fronterizo de Habur y se entregó a las autoridades del país, informaron televisiones turcas y la agencia de noticias Firat, próxima al PKK. Los combatientes dispuestos a dejar las armas fueron recibidos en la frontera por abogados del Estado, que los interrogarán.
Los refugiados llegan del campamento de Machmur.
La televisión turca mostró cómo los kurdos eran saludados con aplausos, canciones patrióticas y pancartas llamando a la paz.
Con este paso, el PKK quiere probar si el gobierno turco del primer ministro Recep Tayyip Erdogan realmente está dispuesto a una solución pacífica del conflicto que dura ya más de 25 años.
Además, manifiesta su apoyo a la iniciativa turca que permitiría mayores libertades a la minoría kurda.
“El Estado turco debe verlo como una oportunidad. Nuestra misión traerá una paz duradera”, dijo el portavoz del grupo kurdo, Serif Gencdag, citado por la agencia Firat.
Los políticos kurdos esperan que los miembros del PKK sean puesto lo antes posible en libertad.
Los representantes del PKK esperan reunirse con el primer ministro turco Erdogan y otros funcionarios de alto rango, dijeron portavoces a las agencias de noticias Arbil's Aknews y Kurdistan Report.
En el conflicto entre el PKK y el Ejército turco murieron unas 35 mil personas, según datos oficiales de Ankara.

