Jóvenes cubanos iniciaron ayer, lunes, un juicio simbólico bajo cargos de terrorismo al anticastrista Luis Posada Carriles, un ex operador de la CIA recientemente liberado en Estados Unidos y centro de una polémica por sus vínculos con atentados contra la isla.
Instalados en una casona en las proximidades del Malecón habanero, estudiantes de derecho y miembros de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) constituyeron un tribunal que sesionará dos días para presentar pruebas contra el hombre.
Unos 40 testigos participarán voluntariamente, entre ellos extranjeros como el italiano Giustino Di Celmo, padre del empresario muerto por una serie de bombazos en hoteles en 1997, de los cuales Posada Carriles se confesó autor.
También estará la periodista venezolana Alicia Herrera, autora del libro Pusimos la bomba...¿Y qué?, basado en las confesiones del propio Posada Carriles y de Orlando Bosch, otro de los inculpados por el estallido de un avión civil cubano en pleno vuelo en 1976 que le costó la vida a 73 personas.
En la lista de declarantes se encontraban peritos de laboratorio, heridos por atentados y hasta familiares de víctimas en hechos violentos relacionados.
"Es una oportunidad para que el caso se conozca mundialmente", explicó a la AP Camilo Rojo, hijo de una de las personas que viajaba en el vuelo atacado en 1976. Posada se escapó de una cárcel de Caracas en la década de los años 1980 mientras se desarrollaba el juicio por este atentado a la aeronave.
"En el juicio de Venezuela fue inculpado, un proceso largo en el que se desarrollaron pruebas que permitían determinar la responsabilidad de Posada Carriles y por eso se fugó", dijo Manuel Hevia, director del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado y quien también fungirá de testigo en este juicio.
