Con más de 10 años de experiencia como abogado en los tribunales de República Dominicana, Felipe Fortines Yen teme que su carrera profesional quede truncada y su identidad jurídica desaparezca debido a la decisión del tribunal constitucional de anular la nacionalidad de los descendientes de extranjeros sin permiso de residencia, en su gran mayoría de origen haitiano.
“Ninguna persona debería ser sometida a un nivel de incertidumbre como el que estamos viviendo”, dijo Fortines Yen, de 47 años, y a quien las autoridades le niegan la copia certificada de su acta de nacimiento por ser hijo de haitianos que residían en el país ilegalmente.
Fortines Yen, padre de dos menores de edad, necesitaba en 2009 el documento como requisito para inscribirse en una maestría.
Debido a la negativa de las autoridades, no ha podido comenzar su posgrado y teme que cuando venza su licencia de abogado, que tiene que ser renovada periódicamente, tampoco pueda hacer el trámite y no se le permita litigar.
Sus hermanos, una médica y un estudiante de ingeniería, pasan por situaciones similares.
Como Fortines Yen y sus hermanos, miles de dominicanos descendientes de haitianos enfrentan en 2014 una de las mayores encrucijadas de sus vidas.