Una investigación maratónica del Senado sobre denuncias de torturas de la CIA durante la guerra antiterrorista en la época de George W. Bush está entrando en el terreno político y posiblemente en el ámbito de la justicia federal después de enérgicas acusaciones contra la agencia.
Como resultado de las declaraciones de la senadora Dianne Feinstein, se podría iniciar otra investigación para determinar si la CIA hizo o dejó de hacer algo para ayudar o dificultar la tarea de los investigadores del Senado.
El episodio ya asume las características de una clásica controversia de Washington con interpretaciones divergentes. En síntesis, la controversia gira en torno de la denuncia de Feinstein de que la inspección por parte de la CIA de una red de computadoras que estableció para los investigadores del Senado puede haber violado la Constitución y la ley federal.