Israel conmemora desde anoche el Yom Kipur, conocido como “Día del Perdón”, el más solemne del calendario hebreo, en el que se paraliza toda actividad y los judíos observantes ayunan y rezan durante largas horas en las sinagogas.
Al comenzar la tarde de ayer poco a poco las calles del país quedaron vacías y tanto los judíos ortodoxos, como los tradicionalistas y seculares, respetaron casi con total disciplina un pacto no escrito de silencio, para dejar espacio a la expiación y al arrepentimiento en el día más sagrado del judaísmo.
Comercios y lugares de ocio cerraron y los únicos vehículos autorizados a circular fueron las ambulancias y los del dispositivo de seguridad, en estado de máxima alerta por temor a un atentado.
Las fuerzas de seguridad aseguran tener 11 alertas concretas para esta jornada sagrada, por lo que cerraron los territorios ocupados palestinos y desplegaron más efectivos en las zonas fronterizas.
Con las fronteras cerradas y los medios de comunicación totalmente callados, el tráfico aéreo en Israel cesó a primera hora de la tarde y se reanudará tras la cena de hoy jueves, con la cual los creyentes rompen la jornada de penitencia y estricto ayuno de 26 horas.
El rabino Salomón Wahnón, fundador de la Casa de Melilla de Jerusalén, explicó que la jornada aparece recogida en el Pentateuco como un día crucial del calendario judío, bajo la máxima de “y afligiréis vuestras almas”. “Todo el pueblo se une a ese día de pensamiento. Es una jornada para hacer examen de conciencia sobre la vida”, refirió el religioso.
En el Levítico se describe la jornada como el “Sábado de sábados”, y era el único día del año en el que el sumo sacerdote entraba en el Sancta Sanctorum del Templo de Jerusalén, la parte más sagrada del santuario, y pronunciaba el nombre de Dios —Yavé— ante miles de fieles arrodillados.
Las plegarias concluirán hoy jueves cuando aparezcan las tres primeras estrellas, y suene el shofar, un instrumento bíblico de viento hecho con el cuerno de un carnero, con el que se pide a Dios que se perdonen todos los pecados.
La población secular judía en Israel suele aprovechar la jornada para dar largos paseos o recorrer las calles en bicicleta, una tradición que surgió con la creación en 1948 del Estado judío.
Y es que como recuerda el rabino, el Yom Kipur “No es un día solamente simbólico, sino parte de la vida judía en todos sus ámbitos, donde se une la Jerusalén religiosa, la Haifa trabajadora y la Tel Aviv que disfruta”.
