El jefe del Ejército de Argentina, general César Milani, negó este domingo haber estado involucrado en la represión desatada en la última dictadura (1976-83) y denunció irregularidades en una causa judicial en la que se lo investiga.
El militar, de 60 años, tiene abierta una denuncia en la provincia de La Rioja (norte), en la que no está imputado, por supuestas torturas agravadas de las que fueron víctimas dos detenidos durante el régimen militar.
Milani fue nombrado por el Senado por iniciativa de la presidenta Cristina Kirchner el año pasado con apoyo del oficialismo, pero un sector de la oposición y activistas de derechos humanos lo rechazan por haber haber actuado en la represión.
“No hay imputados que hayan sido indagados o procesados por participar de traslados de detenidos entre el juzgado federal y la cárcel de la ciudad de La Rioja”, se defendió Milani en un extenso comunicado que el Ejército divulgó ayer.
El general también negó que por su cargo se le brinde “impunidad o la posibilidad de ser juzgado con un estándar probatorio distinto o se haya aplicado un doble estándar” que lo “beneficie especialmente”, agregó.
Con estas declaraciones, Milani salió al cruce de las denuncias de irregularidades en la causa abierta en La Rioja.