El Parlamento israelí (Kneset) aprobó ayer la reforma de la ley electoral con la que se eleva el umbral de voto para acceder a la cámara, lo que dificulta la entrada de las formaciones minoritarias o sectoriales, por lo que es calificada de inconstitucional por la oposición.
El 55% de la Knesset (integrada por 120 diputados) aceptó elevar el porcentaje de voto mínimo para obtener representación parlamentaria del actual 2% al 3.25%, en un sistema de circunscripción única y asignación proporcional.
Con esta reforma, dos de los tres grupos árabes-palestinos presentes en el Knesset podrían quedar fuera en futuros comicios y se verían abocados a aliarse entre ellos para mantener los 11 diputados que hoy les representan.
De hecho, el único que en los comicios de 2013 consiguió superar el nuevo porcentaje –la Lista Árabe Unida y Taal, con un 3.65% de los votos– es ya una coalición.
Expertos dijeron que esta reforma supone un nuevo golpe para la minoría árabe, objeto hace semanas de otra propuesta de ley que reduce su peso y que induce a la exclusión: la que distingue entre árabes cristianos y árabes musulmanes en el campo laboral.