El presidente Nicolás Maduro, al seguir los pasos de su predecesor Hugo Chávez, legislará por decreto a lo largo de 12 meses al recibir el martes poderes especiales o una ley habilitante de la Asamblea Nacional, dominada por sus partidarios que aseguran que el país vive una guerra económica lanzada por los opositores.
El visto bueno a la ley fue en una votación a mano alzada de la mayoría oficialista de 99 diputados, frente a los 66 de la oposición, y el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, anunció la aprobación tras las intervenciones de legisladores de ambas partes.
Poco después Cabello ratificó su invitación a marchar desde el Legislativo hasta el Palacio de Miraflores, a pocas cuadras de distancia en el centro de Caracas, donde Maduro recibiría copia de las páginas de la ley que le otorgan esas facultades especiales. En medio de cientos de simpatizantes del Gobierno que portaban afiches de Maduro y de Chávez y daban vivas a la “revolución”, los congresistas del oficialismo avanzaban, algunos en grandes camiones con retratos del prócer Simón Bolívar y otros a pie, hacia la sede de gobierno. Óscar Vallés, analista político y profesor de la Universidad Metropolitana en Caracas, dijo en diálogo telefónico que “la ley es muy incoherente en términos estructurales”.
Blanca Rosa Mármol, exmagistrada del Tribunal Supremo de Justicia, dijo que la ley de poderes especiales era innecesaria porque “lo que el Presidente quiera la Asamblea lo aprueba” y que la única explicación que ha encontrado para que el mandatario solicitara tales facultades es que Maduro “quiere llegar por un camino más rápido a las reformas”, como mayores controles de precios, de la propiedad privada y fomentar la acción de las “comunas” o asociaciones de habitantes de una zona.
