El rey de Marruecos, Mohamed VI, concluyó en Gabón una gira africana para intentar posicionar a su país como un actor clave al sur del Sahara frente a su rival histórico, Argelia.
En su gira por Malí, Costa de Marfil, Guinea y Gabón, el monarca no escatimó en atenciones y pasó una media de tres a cinco días en cada país, a fin de establecer alianzas económicas, políticas y de seguridad. “Es una gira que concreta y consolida los vínculos extremadamente importantes entre Marruecos y estos países”, declaró el ministro de Economía y Comercio marroquí, Mohamed Busaid, que acompañó al rey y una delegación de asesores, ministros y empresarios.
En total “superaremos probablemente los 90 acuerdos económicos con los cuatro países”, añadió. Estos acuerdos y convenciones abarcan sectores muy variados, como la agricultura, el comercio, el turismo y la energía.
Desde hace años Marruecos se presenta como el heraldo de un islam moderado y ha concedido becas a estudiantes africanos con el fin de formar imanes que contrarresten la influencia de los islamistas radicales.