Los turistas varados por el paso del huracán “Odile” en la península de Baja California comenzaron a ser evacuados ayer y las autoridades iniciaron la evaluación de los daños dejados por el fenómeno climático, que seguía descargando lluvias sobre el noroeste de México con la fuerza de una tormenta tropical.
En tanto, la tormenta Polo, que se formó en aguas del Pacífico mexicano, amenazaba con convertirse en huracán y dirigirse por una ruta similar a la que tomó “Odile”, en paralelo a la costa occidental y en dirección a la península, según el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos (EU).
“Odile” tocó tierra como un poderoso huracán categoría 3 la noche del domingo con vientos máximos sostenidos de más de 200 kilómetros por hora (km/h) y a su paso volteó automóviles, dañó hoteles, casas y negocios –que en algunos casos fueron saqueados– y dejó sin energía eléctrica a casi todo el estado de Baja California Sur.
Enormes marejadas castigaron a los centros turísticos de Cabo San Lucas y San José del Cabo, conocidos popularmente como Los Cabos y muy visitados por estadounidenses, donde postes y árboles fueron derribados, y casas de cientos de pobladores quedaron dañadas.
Desde el aeropuerto internacional en San José del Cabo, que había sido cerrado tras el paso del ciclón, comenzaron a salir los primeros vuelos de aviones de las fuerzas armadas y de líneas aéreas comerciales con vacacionistas varados que autoridades cifraron en unos 30 mil, la mayoría extranjeros.
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) dijo en un comunicado que los vuelos se dirigen a las terminales aéreas de la ciudad de México, Guadalajara, Tijuana y Mazatlán.
Un periodista de Reuters vio llegar en el aeropuerto de Mazatlán un vuelo de la Policía Federal con 137 turistas, mientras que la Presidencia de la República publicó fotos de filas de decenas de personas abordando aviones.

