UEBERLINGEN, Alemania (REUTERS)
Numerosos escolares rusos que se dirigían a unas soñadas vacaciones, murieron cuando el avión en que viajaban chocó en pleno vuelo con una aeronave de carga sobre Alemania, dejando cadáveres dispersos por toda el área del Lago Constanza.
Las autoridades informaron de que 71 personas, entre ellas 52 niños y adolescentes, murieron el lunes por la noche en el choque de un avión de Bashkirian Airlines con destino a Barcelona, España, y un Boeing 757 de carga operado por la compañía de correo internacional DHL.
Los niños abordaron el avión, que fue alquilado en el último minuto, porque perdieron un vuelo anterior. Si hubieran volado a tiempo, nada de esto habría ocurrido, dijo la desconsolada madre de Bulat Biglov de 14 años, una de las víctimas del accidente.
La colisión hizo que los expertos cuestionaran los procedimientos de seguridad de las aerolíneas rusas, mientras las autoridades de aviación rusas y suizas comenzaban a culparse mutuamente por el desastre.
Testigos dijeron que escucharon un estruendo y vieron una luz anaranjada y bolas de fuego parecidas a cometas en el cielo nocturno.
Una lluvia de destrozos cayó sobre la costa norte del pintoresco lago en el suroeste de Alemania. Testigos describieron cómo la colisión convirtió la hermosa región en un infierno en cuestión de segundos.
Nos topamos con cinco cadáveres que estaban tirados en el campo a poca distancia unos de otros, dijo Wolfgang Steiner, jardinero de una guardería infantil ubicada a solo 200 metros del lugar donde cayó la cola del Tupolev.
Uno tenía el cuello roto, a uno le faltaba un pie, pero no había sangre. Me decía a mí mismo: ¿por qué no tiene sangre? Eran adultos, pero se veían pequeños tirados en ese campo, agregó.
Había 69 rusos a bordo del Tupolev, con siete años de operaciones, y dos tripulantes, un británico y un canadiense, en el Boeing 757.
