WASHINGTON, EU Servicios internacionalesVietnamitas y estadounidenses conmemoraron ayer los 40 años de la tristemente célebre masacre de My Lai, uno de los capítulos más oscuros de la guerra en el sudeste asiático.
La sombra de aquella matanza, donde murieron cientos de pobladores vietnamitas a manos de fuerzas militares estadounidenses, se proyecta hoy sobre la ocupación estadounidense en Irak cuando esta también cumple otro aniversario.
MEMORIA DE L HORROR
Los soldados del primer batallón de la XI Brigada del Ejército de Estados Unidos llegaron por la mañana y sabían muy bien cuál era su misión: "Dispararle a todo lo que se moviera", según confesó un oficial estadounidense al periodista Seymour Hersh, autor de la investigación que reveló esta historia en 1969.
Cuando la brigada se retiró tres horas después en aquel nefasto día del 16 de marzo de 1968, el pueblo de My Lai, situado en el sur de Vietnam, estaba arrasado y en las inmediaciones no quedó ni un ser vivo. A la infantería no se le había disparado ni una sola vez.
El suelo estaba cubierto por cuerpos ensangrentados y sin vida de mujeres, niños, ancianos y perros. El fuego que ascendía de las chozas podía verse a lo lejos y los cadáveres de las jóvenes evidenciaban rastros de abuso sexual.
La cifra de muertos ascendía a entre 347 y 504 personas.
La masacre fue revelada en noviembre de 1969; es decir, en un momento en el que la oposición al conflicto y las protestas en contra de la guerra de por sí se hacían oír.
Al darse a conocer el caso de My Lai, fue aún mayor la indignación en Estados Unidos y en el mundo entero.
Cuando Irak se fue sumiendo en el caos y cuando la cantidad de estadounidenses que morían a raíz de los ataques de insurgentes y terroristas comenzaron a ascender, comparar el conflicto con la guerra de Vietnam se volvió inevitable, más allá de que esta guerra, en la que en cinco años murieron mil soldados norteamericanos, haya sido diferente a distintos niveles.

