Un día después de la caída del régimen de Viktor Yanukovich, el Parlamento ucraniano, controlado por los antiguos opositores, aceleró ayer los cambios institucionales postrevolucionarios y nombró jefe de Estado interino a Oleksander Turchinov, desde el sábado también presidente del Legislativo.
Turchinov, de 49 años y mano derecha de la ex primera ministra Yulia Timoshenko, fue designado en una sesión que, a un ritmo frenético, destituyó a los altos cargos del antiguo régimen y marcó los plazos para la formación del nuevo gobierno.
Su predecesor, el huido Yanukovich, sigue en paradero desconocido desde que la guardia de fronteras ucraniana le impidiera ayer abandonar el país en un vuelo chárter desde el aeropuerto de Donetsk, su ciudad natal en el este de Ucrania.
Si el sábado era destituido por la Rada Suprema (Parlamento) de su cargo, ayer fue tachado de “pusilánime y traidor” por los que fueron hasta hace unos días sus compañeros de filas en el Partido de las Regiones (PR), cuyos diputados apoyaron la candidatura de Turchinov a la presidencia interina. “Ucrania ha sido traicionada. Han provocado la confrontación entre la gente. Y toda la responsabilidad recae sobre Yanukovich y su entorno más próximo”, afirmó en una declaración el grupo parlamentario que sostuvo durante años al depuesto jefe del Estado.
Los diputados del PR manifestaron su condena de las “órdenes criminales que afectaron a simples ciudadanos, soldados y oficiales”. “Condenamos la huida y pusilanimidad de Yanukovich. Condenamos la traición”, señala el documento, que recalca que “Ucrania ha sido engañada y saqueada, pero esto no es nada comparado con el dolor de decenas de familias que perdieron a sus seres queridos a ambos lados de las barricadas”.
Timoshenko declaró ayer domingo que no aspira al cargo de primera ministra, en un mensaje publicado por el sitio web de su partido, al día siguiente de su liberación.