La Organización de Naciones Unidas (ONU) celebró ayer el décimo Día Internacional de los Pueblos Indígenas, de los que se calcula que hay unos 5 mil repartidos en 70 países y cuya identidad es necesario proteger si se quiere evitar su extinción.
Las poblaciones indígenas o aborígenes son las que viven en sus tierras desde antes de la llegada de los colonizadores, que se convirtieron en el grupo dominante que segregó o discriminó a los pobladores originarios.
Según la ONU, cada vez que los pueblos vecinos dominantes han ampliado sus territorios o han llegado colonizadores de otras tierras, las culturas y los medios de vida de los indígenas han estado en peligro, por lo que las poblaciones autóctonas son consideradas como "uno de los grupos más desfavorecidos en el mundo".
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, recordó a través de un comunicado que con esta efeméride "festejamos la riqueza de las culturas indígenas y su contribución a la familia humana".
"También recordamos los tremendos problemas a los que tantas poblaciones indígenas hacen frente, y que van desde inaceptables niveles de pobreza y enfermedad hasta el desposeimiento, la discriminación y la negación de los derechos humanos básicos", explica Annan.
Naciones Unidas calcula que hay más de 300 millones de personas que forman alrededor de 5 mil poblaciones indígenas en 70 países.
Según datos, hay unas 80 tribus aisladas del resto del mundo.
