El relator especial de la ONU para los Derechos Humanos en Birmania (Myanmar), Tomás Ojea Quintana, acusó ayer en Bangkok al nuevo gobierno civil birmano de hacer poco para acabar con el trabajo forzado y las ejecuciones extrajudiciales.
“La democracia necesita de mucho más”, afirmó este abogado argentino que ocupa el cargo desde mayo de 2008. Quintana relató que en Birmania prosigue la represión sobre las minorías étnicas, particularmente las que habitan en la región oriental, a través de las ejecuciones extrajudiciales, las violaciones y otros abusos sexuales, la confiscación de las tierras y el empleo de esas personas como mano de obra forzada.
Contó que la situación es tal que algunos padres prefieren enviar a sus hijos a los campamentos de refugiados en el norte de Tailandia porque por lo menos allí podrán recibir educación básica. Quintana señaló que todos estos abusos ocurrían durante el régimen del general Than Shwe.
