El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, retiró ayer la invitación a Irán para que participe en la conferencia de paz sobre Siria, después de que el Gobierno iraní se desdijo de su aceptación del documento básico que enmarcará esa reunión.
La aceptación o no por parte de Irán del llamado “comunicado de Ginebra” de 2012 ha estado en el centro de una agitada jornada para la diplomacia internacional que ha significado, al final, que la invitación de Ban a la República Islámica haya tenido una vigencia de menos de 24 horas.
El “comunicado de Ginebra”, acordado el 30 de junio de 2012 por las partes sirias y la mediación internacional, establece que la solución de la guerra civil siria pasa por la creación de una entidad transitoria de gobierno con poderes ejecutivos.
Y ese documento es la base de la reunión de esta semana en Suiza: la plenaria del miércoles en Montreux, con la participación de una cuarentena de países y organizaciones internacionales, y la negociación propiamente dicha de Ginebra, que comienza el viernes entre las partes sirias bajo los auspicios del mediador internacional, Lakhdar Brahimi.
La invitación a Irán llevaba discutiéndose varias semanas, con el rechazo firme de la oposición siria, la reticencia de Estados Unidos y el apoyo firme de Rusia (Washington y Moscú son junto a la ONU los impulsores del proceso de Ginebra).
Ban anunció a última hora de la tarde del domingo que se había decidido a invitar finalmente a Irán tras hablar “largamente” con el ministro de Exteriores iraní, Yavad Zarif, quien le había asegurado que ese país “entiende que la base de las conversaciones” es la aplicación completa del “comunicado de Ginebra”. “Zarif y yo coincidimos en que el objetivo de las negociaciones es establecer, por mutuo consentimiento, un organismo de gobierno de transición con plenos poderes ejecutivos”, expresó Ban. “Es sobre esa base que Zarif se comprometió a que Irán tenga un papel positivo y constructivo en Montreux”, añadió.
