Han pasado 104 años desde que Panamá se separó de Colombia, sin embargo, todavía entre el colombiano de a pie hay una sensación de pérdida, de mutilación.
"Para nosotros sigue siendo una pérdida", dice tajante la historiadora del Museo Colonial, Sigrith Castañeda.
Con Castañeda coincide la historiadora Diana Uribe: "nos ha quedado la sensación de amputación".
"Yo recuerdo que en el colegio siempre nos pintaban a Panamá en el mapa colombiano", recuerda Uribe.
Ambas historiadoras reconocen que esa mirada no es muy justa del lado colombiano, porque al repasar los hechos que desembocaron en la separación de Panamá "uno se da cuenta de que ocurrió algo inevitable".
"Panamá era una región abandonada y empobrecida como lo es ahora el Chocó, o la región fronteriza con Ecuador", dice Castañeda.
La historiadora cree que no es muy clara la versión sobre la separación de Panamá que les enseñan en la escuela a los colombianos.
La obra de teatro I took Panamá, que se estrenó en los años 70, y que de vez en cuando vuelve a la cartelera, evidencia que por una serie de errores en el gobierno colombiano de turno ocurrió la separación de Panamá.