Unos 20 millones de electores están convocados a las urnas para el balotaje presidencial de hoy domingo, entre el nacionalista Ollanta Humala —ganador de la primera vuelta electoral de abril— y la conservadora Keiko Fujimori, en medio de un creciente clima de incertidumbre y polarización, marcado además por la evidente parcialidad de algunos medios de comunicación.
Ambos candidatos, llegan al balotaje al cabo de una campaña muy “agresiva” en ataques contra ellos, provenientes de diversos sectores, ante una prensa que se manifiesta mayoritariamente a favor de la congresista del partido conservador Fuerza 2011.
La campaña electoral comenzó con “guerra sucia” y termina con ella, ya que tanto Humala, de 48 años, como Fujimori, de 36, son blancos de acusaciones, algunas falsas, para afectar la imagen de ambos.
Sin embargo, la agrupación de Humala formuló una denuncia en contra del gobierno del presidente Alan García por supuesto espionaje telefónico en las oficinas del candidato presidencial, basada en una versión de la prensa local, lo cual fue desmentido por la jefa del consejo de ministros, Rosario Fernández. Humala, de la alianza nacionalista Gana Perú, y Fujimori, mantenían un empate desde poco después de la primera vuelta, según todas las encuestas.
Las cinco principales encuestadoras del país registran empates técnicos a apenas unas horas de la apertura de urnas, situación que no se había vivido antes en el Perú.
Las mesas se abrirán a las 8:00 a.m. (13:00 GMT) y cerrarán ocho horas después.
Los primeros resultados oficiales están previstos para las 9:00 p.m. (02:00 GMT del lunes).
Es probable que para entonces los conteos rápidos de las empresas privadas ya hayan fijado tendencias, aunque esta vez no hay certeza de que ello ocurra por la presumible estrechez de la diferencia.
Tanto Humala, un teniente coronel del Ejército en retiro de 48 años, como Fujimori, una administradora de empresas de 36, han prometido respetar el resultado electoral.
Algunas voces, sobre todo de predios humalistas, han advertido de presuntos intentos de fraude, pero sin presentar pruebas determinantes al respecto.
Los candidatos esperarán los resultados en sendos locales de Lima, en medio de lo que presumiblemente será un ambiente de tensión, pues en ambos bandos hay sectores radicales. Los analistas, sin embargo, ven pocas posibilidades de que se generen incidentes.

