La policía antimotines de Turquía lanzó ayer gases lacrimógenos y apeló a carros lanza agua para dispersar a manifestantes que protestaban en Estambul en contra de los actos de corrupción que salpica a miembros del Gobierno.
Los manifestantes también cantaron consignas y mostraron pancartas contra los proyectos de urbanización que alienta el gobierno del premier Recep Tayyip Erdogan y que meses atrás desataron una oleada de críticas y manifestaciones, duramente reprimidas, en el Gezi Park de la capital.
La marcha de este domingo, con miles de personas concentradas en la zona asiática de la ciudad, exigió la renuncia de miembros del Poder Ejecutivo.
Una amplia investigación sobre actos corruptos de gobierno incluye las detenciones de hombres de la banca pública, hijos de ministros y hombres de negocios cercanos a la presidencia. Erdogan ha definido la cuestión como un complot contra su partido, en el poder desde 2002, de cara a las elecciones municipales de marzo.