El nuevo primer ministro egipcio, Ibrahim Mahlab, instó ayer a los trabajadores a que pongan fin a sus huelgas y protestas, en medio de un aumento del descontento popular por la falta de mejoras laborales en el país.
En un discurso sobre su programa de gobierno, un día después de asumir el cargo, Mahlab recomendó que en vez de las huelgas se opte por presentar las demandas a los sindicatos para lograr “soluciones justas y satisfactorias”.
El nuevo jefe del Ejecutivo egipcio anunció proyectos de desarrollo para la juventud y la búsqueda de “soluciones urgentes a todos los problemas actuales de la población”.
Mahlab prometió, además, luchar contra la corrupción y mejorar el nivel de vida de la población, pero recordó que en estos momentos “los recursos son limitados”.
Otra de las prioridades de su mandato será, según precisó, “remediar los desequilibrios” que sufre la economía egipcia y captar inversiones.
Las frecuentes huelgas en muchos sectores, algunas para exigir que se estipule un salario mínimo, fueron supuestamente uno de los motivos de la inesperada renuncia el pasado martes del anterior Gabinete de Hazem el Beblawi.
El primer ministro, un ingeniero miembro del disuelto partido de Hosni Mubarak, se comprometió a “instaurar un sistema democrático e imparcial y cumplir con la Constitución”.
Mahlab indicó que se esforzará por cumplir con los objetivos de la revolución de enero de 2011 y de las protestas del 30 de junio de 2013, que llevaron a la destitución militar del islamista Mohamed Morsi el 3 de julio.
Desde el golpe militar, las autoridades interinas han lanzado una amplia persecución contra los islamistas y han declarado “grupo terrorista” a los Hermanos Musulmanes.
Al respecto, Mahlab aseguró que las autoridades triunfarán en la lucha contra el terrorismo, y restaurarán la seguridad y la estabilidad en el país.
Manifestó su convicción de que su gobierno contará con el respaldo de Al Azhar –la más prestigiosa institución religiosa del islam suní y con sede en Egipto– contra el extremismo islámico.
Mahlab y los ministros que componen su gobierno asumieron ayer los cargos, con tan solo una decena de nombres nuevos al mando de las carteras.
Entre la veintena de ministros que formaban el anterior Gabinete y que continúan en este, figura el jefe del ejército Abdel Fatah al Sisi, cuya candidatura o no a la Presidencia mantienen en vilo al país.
Artífice del derrocamiento de Morsi, el mariscal había dimitido con el conjunto del gobierno de Hazem el Beblawi hace menos de una semana, en medio de un fuerte descontento social en el país, que sigue inmerso en una crisis económica.
El nuevo equipo de gobierno debe conducir el país a la elección presidencial, que probablemente se efectuará en abril próximo.