“Quito es un importante revés para la revolución ciudadana, porque tiene que ver mucho con la estabilidad (...) El problema con Quito es la gobernabilidad”.
Así reaccionó el presidente Rafael Correa luego de que su movimiento Alianza País perdiera las alcaldías en las tres mayores ciudades de Ecuador, según datos oficiales preliminares, en un revés que el mandatario reconoció como un error.
En unas elecciones seccionales clave para afianzar el proyecto político socialista, los opositores recibieron el voto mayoritario para las alcaldías de la capital política, Quito; de la capital económica, Guayaquil, y de la tercera ciudad más grande, Cuenca. No obstante, Correa destacó que ganaron en “muchísimas” alcaldías a lo largo del país petrolero.
“El peor error que podemos cometer es creer que todo está ganado. Qué bueno que nos dieron este sacudón, para que sepan que nada todavía es irreversible y ese es el gran desafío de la revolución”, agregó.
El mandatario, quien desde que asumió el cargo en enero de 2007 no conocía de derrotas electorales, participó en la campaña apoyando en diferentes ciudades a los candidatos de movimiento.
La derrota sería reflejo de un descontento de la población por su intromisión en la autonomía de los gobiernos locales y por la manera en la que confronta con sus contrincantes, según analistas y sus adversarios.
El opositor Mauricio Rodas, un abogado de 38 años, ganó la alcaldía de Quito con un 58% de los votos frente al 37% para el oficialista Augusto Barrera, con el 68.6% de actas escrutadas. En Guayaquil, el opositor Jaime Nebot habría sido reelecto con un 57% de los votos, frente al 41% obtenido por la oficialista Viviana Bonilla, con un 16% de actas escrutadas. En Cuenca, con un 98.4% de votos escrutados, Mauricio Cabrera obtenía el 44%, frente al 36% de Paúl Granda, quien buscaba la reelección.