Cerca de un millar de moldavos celebraron ayer domingo una marcha por las calles de Chisinau para exigir la unificación con la vecina Rumania sin que se produjeran incidentes destacables, informó desde la capital de Moldavia la agencia rusa Interfax.
La marcha de los unionistas, autorizada por el Ayuntamiento de Chisinau, transcurrió en medio de un gran despliegue de fuerzas policiales, que bloquearon todas las calles perpendiculares a su recorrido.
A fin de evitar enfrentamientos, las autoridades prohibieron una manifestación convocada también para ayer por el partido Patriotas de Moldavia (PM), que había anunciado su propósito de impedir la marcha de los unionistas.
El líder de PM, Mijaíl Garbuz, y varios de sus correligionarios intentaron romper el cordón policial para enfrentarse a los unionistas, pero no lo consiguieron.
“Yo también quería manifestarme, pero no me dejaron. Sin embargo, creo que hemos logrado nuestro objetivo: los partidarios de la unificación con Rumania son pocos y nos tienen miedo”, dijo Garbuz a un grupo de periodistas.
Los unionistas comenzaron a cobrar fuerza en Moldavia –antigua Besarabia, parte de Rumania antes de la II Guerra Mundial– tras la derrota de los comunistas en las elecciones generales de 2009 y la subida al poder de la actual coalición liberal-nacionalista.
