El pueblo judío conmemora desde ayer su Pascua, conocida en hebreo como Pésaj, en la que se abstiene de comer pan y productos leudados durante una semana para recordar el fin de la esclavitud y el éxodo del Egipto faraónico.
Este episodio bíblico que relata el Pentateuco, fundamentalmente el Libro del Éxodo, es considerado por los judíos un hito que conforma su conciencia como pueblo al otorgar a los descendientes de Jacob una identidad propia como nación libre, provista de una ley.
De acuerdo con la tradición, los judíos no prueban ningún alimento fermentado durante siete días para recordar cómo se libraron del yugo del faraón hace unos 3 mil 500 años de la mano de Moisés.
La festividad es una de las más alegres del calendario hebreo y una de las tres en las que se solía peregrinar al antiguo templo de Jerusalén para realizar ofrendas, razón por la que la ciudad santa se convierte en estos días en epicentro de visitas, tanto por la Pascua judía como la por Semana Santa cristiana.

