En el Hospital Central Antonio María Pineda los profesionales de la salud se fueron a paro hace 26 días por enfrentar una seria crisis de insumos, y basta escuchar a los pacientes para entender la situación.
En los pasillos del hospital se comenta que las cirugías electivas siguen suspendidas, al igual que las consultas de especialidades, informaciones que la Sociedad de Médicos Internos y Residentes ha dado a conocer.
Yoimar Giménez llegó al hospital el miércoles pasado, para internar a su hermana, quien tiene un embarazo de alto riesgo y necesita una cesárea, la cual había sido programada para el viernes 7. El día de la operación llegó y la cesárea no fue realizada.
“Nos dijeron que tenían que aplazarla para el lunes porque eran más los partos de urgencia que debían atender ese día. El peligro está en que mi hermana ya cumplió sus 39 semanas de embarazo”, cuenta Yoimar sentada afuera del hospital, de donde afirma que no se irá hasta que su hermana dé a luz.
Yoangel Rodríguez vive algo similar. Espera por la operación de su hijo (16), quien necesita un reemplazo de válvula cerebral. “Primero me dijeron que no tenían la válvula, que tenía que comprarla. La compré y me salieron con que también necesitaban un tubo endotraquial, un catéter, gasas, y yo lo traje todo. Ahora falta que me digan cuándo lo operan”. “Ni siquiera me dicen por qué no han podido operarlo si hace dos días traje todo”.