Una sentencia del tribunal de Potenza (sur de Italia) revela que en el país existe una "quinta mafia", con sede en la región sureña de Basilicata, y que se suma a las ya conocidas Cosa Nostra, Camorra, Ndrangheta y Sacra Corona Unita.
El diario La Stampa publicó ayer la sentencia del tribunal de Potenza, capital de Basilicata, por la que se condena a más de 242 años de cárcel a 26 personas acusadas de pertenecer a una hasta ahora desconocida organización criminal.
La investigación, que comenzó en 1996 tras el asesinato del agente de policía Francesco Tammone en Potenza, revela cómo en Basilicata ha nacido una nueva organización criminal, la "familia" de los "Basilischi", tras su divorcio de la vecina Ndrangheta, la mafia de la región de Calabria.
"Estábamos cansados de pagar a Ndrangheta y decidimos que era hora de controlar los negocios en nuestra propia casa", explicaron a los investigadores algunos de los arrestados.
De esta manera, el clan de los "Basilischi" comenzó a controlar el tráfico de estupefacientes y el mercado del transporte y eliminación de residuos en Basilicata, históricamente conocida como Lucania.
En las interceptaciones y registros, la policía ha encontrado pruebas que revelan la estructura mafiosa de la "familia" de los "Basilischi" y también los tradicionales códigos y rituales propios de las organizaciones criminales del sur de Italia.
En uno de los documentos encontrados se describe el rito para la afiliación a la nueva mafia.
A la pregunta "¿Conoces a la familia Basilischi?", el futuro afiliado tiene que responder: "La conozco, la llevo en el corazón, la sirvo y me sirve. Una larga hermandad es el deseo de mi corazón".
Vicenzo Montemurro, fiscal del distrito antimafia de Potenza, explica en declaraciones a La Stampa que la sentencia "asegura que en Basilicata se ha estructurado una mafia autóctona, con sus propias características y que procede de la Ndrangheta".
"La Basilicata no es una isla feliz en el sur del país. Ahora no hay que bajar la guardia en esta región", añadió el fisca.
La región de Basilicata parecía hasta ahora la única isla del sur de Italia que había evitado que la mafia tomara el control.
