El presidente iraní, Hasan Rohani, exigió ayer sábado un alivio de las sanciones internacionales contra el país tras la última ronda de conversaciones sobre su programa nuclear que se realizó en Ginebra.
“Creo que tras el encuentro, la contraparte fue consciente de nuestra voluntad para hallar una solución política”, le citó la agencia de noticias Fars.
Occidente sospecha que Teherán trabaja para conseguir armas nucleares bajo el pretexto de una investigación civil. Irán seguirá intentándolo todo para probar a la comunidad internacional que su programa nuclear cumple la normativa internacional y dijo que el país solo quiere lo que le corresponde conforme al derecho internacional. Además, no tiene nada que ocultar.
Por eso pidió a Occidente que como un primer gesto de buena voluntad, levante el embargo al menos para la compra de medicamentos y alimentos.
El diario El País reportó ayer que la Casa Blanca estudia la posibilidad de darle acceso al Gobierno de Teherán a los miles de millones de dólares de sus fondos que se mantienen congelados, “a cambio de que el Gobierno iraní tome ´medidas concretas´ para frenar su programa nuclear”. Los fondos estarían más o menos accesibles dependiendo del avance que tengan las negociaciones con el llamado Grupo de los 5 + 1 (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia y Alemania).
Irán entregó la semana pasada en Ginebra nuevas propuestas para solucionar el conflicto que Occidente mantiene con su programa nuclear.
Teherán insiste en su derecho de desarrollar un programa nuclear con fines pacíficos que incluya el enriquecimiento de uranio, pero para calmar las inquietudes estaría dispuesto a limitar el nivel de enriquecimiento y a dejar que se controlen más fácilmente las instalaciones nucleares.
Las conversaciones continuarán los días 7 y 8 de noviembre próximos.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, no confía en las promesas de Irán y ha dicho que sería un error ceder posturas sin desmantelar su programa nuclear.