Los salvadoreños votaron ayer para elegir a su próximo presidente, en la segunda vuelta de unos comicios a los que el candidato de la gobernante izquierda Salvador Sánchez Cerén llegó con una cómoda ventaja en las preferencias sobre su contrincante derechista.
En la primera vuelta de las elecciones de febrero, el excomandante guerrillero Sánchez Cerén, del gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), obtuvo casi 10 puntos más que su rival, pero no logró alcanzar la mayoría absoluta para evitar el balotaje. Como segundo en carrera, el conservador Norman Quijano, de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), se vio obligado a cambiar su discurso inicial de mano dura contra la violencia de las pandillas por uno de conciliación, buscando atraer a los votantes más moderados.
Tanto Quijano como Sánchez Cerén iniciaron la jornada con sendas misas en compañía de sus familias y comandos de campaña.
En la mayoría de los centros de votación, que abrieron a las 7:00 a.m. (13:00 GMT), había regular afluencia y en algunos medios se escuchaban reportes acerca de que durante la primera mitad de la jornada acudió la mitad o tres cuartos de los que acudieron el pasado 2 de febrero en la primera vuelta electoral.
Esto podría demostrar la hipótesis de los expertos que indica que en las segundas rondas electorales acuden menos personas.
En El Salvador hay 4.9 millones de ciudadanos empadronados de los seis millones de habitantes del país. Aproximadamente unas 600 mil personas no pudieron sufragar porque no tienen documento único de identidad, mientras que otras, como los residentes en el extranjero, no tenían dónde ejercer el voto.
El presidente del Tribunal Supremo Electoral, Eugenio Chicas, ordenó abrir los mil 591 centros de votación, en los que se instalaron 10 mil 445 juntas receptoras de los sufragios.