Serbia se sienta a partir de hoy en el banquillo de los acusados del Tribunal Internacional de La Haya, 15 años después de que Croacia acusara a la antigua Yugoslavia de violar la Convención de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El proceso tiene que ver con la política serbia de “limpieza étnica” en Croacia entre 1991 y 1995.
Se juzga, entre otras, la masacre de Srebrenica en 1995 cuando unos 8 mil musulmanes fueron ultimados.
A partir de Srebrenica se creó el Tribunal para la antigua Yugoslavia, que juzga por la matanza al exlíder serbio Radovan Karadzic y el exgeneral Ratko Mladic.
Pero ahora le corresponde al Tribunal Internacional de La Haya procesar a Serbia por la demanda que interpuso Croacia en 1999, con la que reclama compensaciones por más de 13 mil 500 muertos.
Este tribunal se pronunció en 2007 respecto al caso serbio y votó que ese país no había cometido genocidio.
Aquella sentencia fue interpretada como una especie de absolución póstuma del expresidente Slobodan Milosevic, acusado por el genocidio, pero que murió en su celda en 2006 sin que se dictara sentencia.