Las tensiones diplomáticas entre China y Japón se elevaron ayer tras la creación de una zona de defensa aérea china en el mar de China Oriental, cuya área incluye las islas Diaoyu/Senkaku disputadas por ambos países, que ayer llamaron a consultas a sus respectivos embajadores.
El viceministro de Exteriores chino, Zheng Zeguang, convocó ayer al embajador nipón en Beijing, Kitera Masato, para comunicarle su “profundo descontento” y su “firme oposición” a la “injustificada” reacción nipona a la zona aérea de China, después de que diversos políticos del país vecino mostraran su preocupación.Entre ellos se encontraba el primer ministro japonés, Shinzo Abe, quien advirtió ayer que la decisión de China puede incrementar las tensiones en la región.
“Me preocupa profundamente que pueda cambiar de manera unilateral el estatus quo en el mar de China Oriental, empeorar la actual situación y causar incidentes en esas aguas”, apuntó Abe en el Parlamento, en coincidencia con las palabras del secretario de Estado de Estados Unidos (EU), John Kerry, quien advirtió que la decisión de Beijing puede provocar algún incidente.
En este contexto, el ministro nipón de Exteriores, Fumio Kishida, también se pronunció al respecto ayer y pidió “moderación” al gigante asiático, al mismo tiempo que la Cancillería nipona explicó a través de comunicado que para Japón el área de defensa creada por China “no tiene validez” al englobar parte de lo que considera su territorio.
Frente a estas declaraciones, Zheng defendió que el Gobierno chino solo busca defender la soberanía nacional y garantizar la seguridad de su territorio, así como salvaguardar el orden aéreo en el mar de China Oriental.
“La zona cumple con la legislación y las prácticas internacionales”, señaló Zheng en la reunión mantenida con el diplomático nipón.
