De Nigeria a Etiopía, pasando por República Democrática del Congo, Uganda o Kenia, la tortura se está convirtiendo en un mal “endémico” en África subsahariana, donde se estima que cientos de miles de personas la han sufrido alguna vez.
Las malas condiciones y el hacinamiento en las cárceles, además de la percepción social de que “la tortura funciona” o la inacción de la Justicia, convierten a esta zona geográfica en uno de los puntos de “gran preocupación” en el Día Internacional en Apoyo a las Víctimas de la Tortura.
Aunque la mayoría de los países africanos son signatarios de la Convención en contra de la Tortura (solo Tanzania, Zimbabue y República Centroafricana no son parte), países como Kenia, Uganda o Etiopía, entre otros, han descartado aplicar los protocolos opcionales que dotan de una mayor efectividad a este acuerdo.