El volcán Chaparrastique, ubicado al este de El Salvador, seguía liberando gas y cenizas ayer, un día después de registrar una fuerte erupción que obligó a al menos 2 mil pobladores a refugiarse en albergues, dijeron fuentes de Protección Civil.
El Ministerio del Medio Ambiente señaló, a través de sus redes sociales, que la expulsión de gas y ceniza tras la erupción es algo normal.
Las autoridades mantienen una alerta amarilla en el país y una alerta naranja para San Miguel. No se han reportado heridos.
“A quienes se han resistido a la evacuación de las zonas de riesgo les pido que se trasladen a los albergues para mayor seguridad”, dijo el presidente salvadoreño, Mauricio Funes, en cadena nacional.
El Chaparrastique es uno de los más activos del país, se ubica en el departamento de San Miguel, a 140 kilómetros al este de San Salvador.
Funes visitó ayer la zona aledaña al volcán y los albergues. También se reunió con funcionarios de diverso nivel de su gobierno y autoridades locales. El gobernante dijo que su visita fue para conocer de primera mano las necesidades de alimentos, abrigo, asistencia médica y de otro tipo de los pobladores.
El mandatario aseguró que hay capacidad del gobierno para ayudar a las familias que se encuentran en albergues.
La erupción provocó la suspensión de más de 36 vuelos internacionales desde y hacia El Salvador el domingo por la noche, pero ayer el aeropuerto Internacional de El Salvador había normalizado sus operaciones, dijo la gerente de la terminal Yicsi Rodríguez.
No obstante, aún se esperan los resultados de los daños causados al bosque cafetalero, que se sumarán a los perjuicios que ha dejado la roya al parque productor.
El volcán arrojó el domingo una nube de ceniza que alcanzó entre 5 y 10 kilómetros de altura.
