Un grupo yihadista egipcio reivindicó ayer el atentado perpetrado el martes contra la sede de la Dirección de Seguridad de la provincia egipcia de Dakahliya, en el delta del río Nilo, que causó al menos 16 muertos y 134 heridos.
En un comunicado difundido en foros yihadistas, el grupo Ansar Beit al Maqdis (Seguidores de la Casa de Jerusalén) dijo que atacó el edificio policial “en respuesta a las prácticas del régimen apóstata que lucha contra la ley islámica, derrama la sangre de los musulmanes y viola el honor de nuestras mujeres y hermanas”.
La organización extremista, que suele operar en la península del Sinaí, detalló que el atentado fue cometido por un suicida y tuvo como objetivo la Dirección de Seguridad, “uno de los bastiones de los infieles y de la tiranía”. Asimismo, instó a los soldados y a los agentes de seguridad a abandonar sus puestos para conservar su vida y evitar “luchar contra el islam” del lado de las nuevas autoridades egipcias.
Por otra parte, el grupo pidió a los ciudadanos que se alejen de las sedes de seguridad y militares ante la previsión de nuevos atentados y anunció que seguirán luchando contra el Estado egipcio.