Una línea de plástico amarillo en el suelo marcaba la última frontera de la Guerra Fría. Ese punto formaba parte de una de las líneas limítrofes más defendidas del planeta: una zona desmilitarizada de 4 kilómetros de ancho por 250 kilómetros de largo y sembrada de minas, que separa a Corea del Norte de Corea del Sur, resguardada por altas cercas electrificadas, torres de vigilancia y reflectores.
Esa línea fue cruzada a pie, el pasado martes 3 de octubre, por el presidente de Corea del Sur, Roh moo Hyun, y su esposa en su camino a una histórica cita ese mismo día en Pyonyang con el controvertido líder norcoreano Kim Jong Il.
Se iniciaba así la segunda cumbre, en 50 años, entre los líderes de ambas coreas, esta vez tendiente a empezar, de una vez y para siempre, el camino de la paz.
Cerca de tres millones de muertos y la división del país en el paralelo 38 fueron las consecuencias directas de uno de los episodios más calientes y sangrientos de la Guerra Fría. La Guerra de Corea (1950- 1953) involucró a Estados Unidos (EU), a la Unión Soviética, China y a otros países aliados de EU y puso al mundo al borde de una hecatombe nuclear.
El pasado viernes, Roh y Kim firmaron una declaración de paz, cooperación y desnuclearización de la península coreana en el futuro. Ambas partes se comprometieron a poner fin a la hostilidad militar y negociar un tratado de paz permanente para sustituir al acuerdo de armisticio que puso fin a las acciones armadas, pero que nunca acabó con el estado de guerra. Los mandatarios firmaron la declaración, de ocho puntos, al concluir una histórica cumbre de tres días en Pyongyang.
El documento llama a celebrar una cumbre cuatripartita, en la que participarán las dos Coreas, EU y China. Durante la Guerra de Corea, EU apoyó a Corea del Sur; y China, a Corea del Norte. Las dos potencias son signatarias del acuerdo de armisticio de 1953.
LA GUERRA
A la Guerra de Corea se le ha llamado la guerra olvidada, porque no ha tenido la misma atención histórica que la Segunda Guerra Mundial, que le dio origen, o la posterior Guerra de Vietnam.
La península coreana era una colonia japonesa desde la segunda mitad del siglo XIX como consecuencia de la creciente influencia nipona en la región.
La derrota japonesa resultante de la Segunda Guerra Mundial llevó a las potencias vencedoras a pensar qué hacer con la península coreana.
Estados Unidos por un lado y la Unión Soviética en medio de un creciente recelo acordaron dividirse arbitrariamente el territorio coreano a la altura del paralelo 38, para conducir la rendición japonesa y administrar transitoriamente cada zona.
Sin embargo, un feroz reducto de guerrilleros comunistas se había opuesto primero a la ocupación japonesa y ahora amenazaba el arribo de EU.
Los norteamericanos querían formar cuanto antes un gobierno aliado y una fuerza local capaz de enfrentar a las guerrillas. Para ello convocaron a unas elecciones que dieron el triunfo a un cuestionado liderazgo nacionalista en el sur, mientras que en el norte, los soviéticos cedieron el poder a una alianza de partidos pro comunistas encabezada por un joven combatiente norcoreano, antijaponés y recluta transitorio en las filas soviéticas: Kim Il Sung , el padre de Kim Jong-il. Los dos liderazgos no podían coexistir.
En 1950 Corea del Norte lanzó un ataque a través de la frontera con Corea del Sur sin que mediara provocación. Con un ejército mejor preparado y armado que el del Sur, Kim Il-sung asestó una serie de golpes demoledores a las incipientes fuerzas del sur. Los estadounidenses lograron detener el avance comunista y Washington lanzó a sus tropas a conquistar el norte y unificar el país. El avance estadounidense, cargado de arengas anticomunistas, preocupó a la China de Mao Tse Tung. China y Corea del Norte retomaron el terreno perdido y volvieron a ocupar Seúl.
El VIII Ejército estadounidense respondió al desafío y detuvo el ataque chino en 1951. El 27 de julio de 1953 Naciones Unidas aceptó una propuesta India de armisticio.
RECONOCIMIENTO
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, felicitó el viernes a los líderes de las dos Coreas por el éxito alcanzado. Para el Secretario General, el acuerdo es un "gran paso adelante para mejorar las relaciones entre los coreanos, así como la paz y la seguridad de la península coreana y el noreste asiático".
Ban, quien encabezó alguna vez el Ministerio de Exteriores de Corea del Sur, agregó en el comunicado que Naciones Unidas está preparada para asistir a las dos partes.



