El suministro de gas boliviano a Argentina volvió ayer a la normalidad, después de que los pobladores de la localidad boliviana de Santa Rosa de Sara (oriente) dejaran un pozo petrolero que había ocupado exigiendo atención a sus demandas regionales.
Lugareños habían cerrado la válvula matriz del gasoducto troncal del norte, que conecta la zona de Chapare (centro) con Santa Cruz (oriente), afectando todo el sistema de distribución del país y las exportaciones a Argentina en 33%.
Sin embargo, fuentes del Ministerio de Hidrocarburos dijeron al diario El Deber, de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (oriente), que no se vio afectada la exportación de gas a Argentina, toda vez que se logró compensar con las reservas existentes.
La Cámara Boliviana de Hidrocarburos cifró en 235 mil dólares las pérdidas que dejó la protesta, señalaron voceros de esa entidad a El Deber.
Portavoces lamentaron la medida de presión, y dijeron que el cierre de las válvulas afecta la imagen del país en su condición como proveedor confiable de gas natural a sus socios energéticos regionales y a los mercados de exportación.
