La “parapolítica”, el escándalo que sacudió al actual Congreso colombiano por los nexos de varios de sus miembros con paramilitares de ultraderecha, se resiste a desaparecer y ahora luce un nuevo rostro con un partido que irrumpió con éxito en las elecciones parlamentarias de este domingo para el período 2010-2014.
Los comicios para escoger a 102 senadores y 166 representantes a la Cámara, eran considerados por observadores como una oportunidad para que los colombianos castigaran las prácticas corruptas.
Con la “parapolítica”, unos 70 congresistas fueron vinculados al proceso, de los cuales cerca de 30 terminaron tras las rejas y más de 20 renunciaron a sus escaños, en su gran mayoría de la coalición derechista que apoya al presidente Álvaro Uribe, acusado por opositores de ser laxo en las negociaciones que permitieron la desmovilización de casi 32 mil paramilitares, entre 2003 y 2006.
El caso produjo la desaparición del partido oficialista Convergencia Ciudadana por los líos judiciales de sus jefes, entre ellos quien fuera director, Luis Alberto Gil, que está preso. Cómo si fuera surgido de las cenizas, ese movimiento tomó nuevos bríos con la creación del Partido de Integración Nacional (PIN), que apareció hace pocas semanas para competir en las elecciones parlamentarias con candidatos que tienen vínculos familiares o de estrecha amistad con los políticos cuestionados.
La sorpresa es que el PIN, cuyos candidatos eran desconocidos en el ámbito nacional, se ubica como la cuarta fuerza política en la votación al Senado detrás de la principal colectividad del oficialismo, el Partido Social de Unidad Nacional, y de los partidos históricos, el Conservador y el Liberal.

