El equipo negociador del Gobierno colombiano viajó ayer a Cuba para retomar el diálogo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el decimoctavo ciclo, el último del año, que será más corto y seguirá dedicado a buscar soluciones al problema de las drogas ilícitas.
Fuentes cercanas al proceso informaron que el jefe de la delegación oficial, el exvicepresidente Humberto de la Calle, no viajó con el resto de la delegación, pues diseñará con el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, el plan estratégico del proceso de paz para 2014. De la Calle se incorporará a la mesa el próximo jueves, en la víspera del cierre de este ciclo que en lugar de tener 11 días tendrá solo cuatro.
Tampoco participará en esta sesión el exalto comisionado para la paz Frank Pearl.
Los demás negociadores viajaron directamente hacia La Habana sin parar para una escala técnica en la ciudad colombiana de Barranquilla, como suelen hacer en sus itinerarios. En el anterior ciclo, que concluyó el pasado 8 de diciembre, las FARC anunciaron una tregua unilateral de un mes que entró el domingo en vigor con motivo de la celebración de la Navidad.
Sin embargo, las autoridades del departamento colombiano de Antioquia (noroeste) atribuyeron ayer a un supuesto miliciano de las FARC un ataque con explosivos que causó heridas a cinco personas, incluido el atacante, un día después del inicio de la tregua.
El secretario de Gobierno de Antioquia, Santiago Londoño, responsabilizó a un miliciano del frente 36 de la guerrilla, que fue capturado, del atentado cometido en la madrugada del lunes en el casco urbano del municipio de Anorí.
Entre los heridos hay dos policías, una mujer y un joven que pasaban por la zona conocida como “La calle del perreo”. El supuesto responsable del ataque también sufrió lesiones por el impacto de esquirlas en la cara y el abdomen.