El presidente sirio, Bachar al Assad, reconoció este martes que las relaciones entre Siria e Irán “irritan” a algunos Estados árabes, ya que presentan a su país como un enemigo o adversario de los árabes.
En una entrevista exclusiva a la televisión Al Manar, portavoz de Hizbulá, mostró su pesar de que el mundo árabe se muestre tan dividido y rechazó que Siria sea un obstáculo a las relaciones entre los árabes.
Bachar al Assad defendió las relaciones estratégicas de su país con Irán, al señalar que estas datan de la revolución islámica de 1979, razón por la que “no son pasajeras y han demostrado su eficacia en tres décadas”. “Si algunos estiman que la mejora de las relaciones entre los árabes depende de la ruptura de las (relaciones) sirio-iraníes, les decimos que estas dependen de la ruptura de las relaciones árabes-israelíes”, indicó.
El presidente sirio aseguró que los israelíes “no desean la paz”, como se pudo observar durante las negociaciones indirectas, e indicó que “se necesita un primer ministro poderoso y Olmert no lo es y no tiene los medios para concluir la paz, a la que los israelíes no son adeptos”.
Bachar al Assad dijo que su país rechazaba cualquiera presión sobre las facciones palestinas y que la iniciativa de paz árabe de 2002 estaba suspendida a causa de la política israelí.
El presidente sirio manifestó que no existe ningún contacto directo con la administración de Barack Obama, aunque los indirectos comenzaron hace semanas a través de emisarios.
