Hace dos meses que Fernando Araújo, el nuevo canciller de Colombia, recuperó su libertad y 10 kilos de peso, cinco que había perdido durante los seis años que estuvo en cautiverio por cuenta de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y cinco que ha ganado por comer y por falta de ejercicios. Hace menos de dos semanas que al nuevo Canciller lo operaron de una hernia inguinal, y el médico le prohibió hacer deporte, durante al menos 40 días.
En cambio, el psiquiatra que lo trata le dijo que él es un hombre "con una gran fortaleza mental", y que puede seguir adelante con la agenda que se ha propuesto.
Araújo, de 51 años, fue nombrado canciller por el presidente, Álvaro Uribe, el pasado 11 de febrero. Este hombre, que fue ministro de Desarrollo durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) entró a reemplazar a María Consuelo Araújo –con quien no tiene ningún parentesco– y quien dimitió por las averiguaciones judiciales que pesan contra su padre y su hermano.
El Canciller despunta con una agenda apretada. Hoy se reunirá con funcionarios de la Comunidad Andina de Naciones y la Unión Europea. La próxima semana recibirá al presidente de Estados Unidos, George Bush, luego al gobernante alemán, después a los reyes de España, que llegan a Cartagena para el Congreso de la Lengua Española, y quizá la tarea más importante: el viaje a Washington para hacer lobby para la aprobación del tratado de libre comercio, TLC, entre Colombia y Estados Unidos.
"Esta agenda muy animada me va a permitir desquitarme de seis años de no estar haciendo nada", dice con cierto humor este hombre que luego de un rescate militar del ejército escapó del campamento guerrillero donde estaba recluido.
A la par de esa agenda, el nuevo Canciller está poniéndose al día. Recibe un curso de inducción sobre la política exterior colombiana y América Latina, estudia historia y geografía y, además, está en reuniones constantes con ex cancilleres y ex presidentes para informarse. Araújo dice que quizá los seis años de cautiverio lo ayudaron a prepararse para ser Canciller. "En el cautiverio aprendí de política internacional. Me mantuve muy actualizado frente a todos los temas, el programa nuclear de Corea, e Irán, el crecimiento económico de la India, de la China", afirma y cuenta que escuchaba radio Francia Internacional, radio Nederland, la BBC de Londres.
Sobre el acuerdo humanitario, Araújo, cree que es un recurso que ha sido politizado por las FARC. "Mientras sigamos señalando al Gobierno como el responsable de la no liberación de los secuestrados, vamos a seguir dilatando esa liberación".
Más que un símbolo del secuestro, el nuevo Canciller se considera un símbolo de liberta. "Yo creo que no soy un símbolo del secuestro, yo soy un símbolo de la libertad, eso le da mucha fortaleza a mi mensaje, eso me permite crear un escenario propicio para que la comunidad internacional sea receptora de mi mensaje".

