El turismo de urbe: solución temporal de una gran industria

Nos encontramos en un cuello de botella porque los proyectos carecen de la sustentación de una efectiva agilización exigida para asegurar sus éxitos a corto plazo

Ana Raquel Chanis

Panamá se encuentra en estos momentos atravesando por una crisis general que está afectando a nuestro turismo, ha provocado la baja de las actividades hoteleras y la paralización de programas tradicionales que habían puesto al país en un lugar de excepción del turismo urbano de la región.

Se ha indicado que se requieren nuevas fórmulas para reactivar al sector; se ha señalado la necesidad de ampliar programas y planes de expansión para poner a los polos turísticos del país en condiciones de ofrecer al viajero las calidades de su excepcional oferta. Se han profundizado los estudios y establecido las estrategias más aconsejables y, en materia de planes, puede adelantarse que prácticamente todo se ha consultado. Algunos se han ejecutado.

Pero nos encontramos en un cuello de botella porque los proyectos carecen de la sustentación de una efectiva agilización exigida para asegurar sus éxitos a corto plazo.

El turismo de convenciones está prácticamente paralizado, mientras la industria hotelera y los servicios colaterales del sector están maniatados, dándole los empresarios vueltas al asunto, sin encontrar una luz que ilumine el panorama y alivie definitivamente de nubes el horizonte del turismo.

Ante estas realidades quizá parezca lo más aconsejable colocarse ante una nueva alternativa, en busca de una salida salvadora rápida y efectiva, que amortigüe el golpe al capital invertido en turismo y que está castigado y desalentado por tantos años.

Estimamos, analizando la personalidad cosmopolita de Panamá, su tradición de país anfitrión, su histórica versatilidad comercial, y su carácter internacionalista, que bien podemos trabajar turismo con entusiasmo e intensidad, dándole vida a la capital y a Colón, las dos ciudades terminales, para convertirlas en los dos grandes polos de magnitud donde el viajero prefiere el turismo urbano, donde el turista busca la palpitante vida de la urbe, con sus características tropicales, con el colorido de su gente, con su comercio exótico, las viejas tradiciones de sus ferias, espectáculos nocturnos, y el ambiente, el confort y la intensidad de la vida urbana.

Quizá lo aconsejable es dedicarnos, por ahora, a nuestras dos ciudades, para concentrar esfuerzos en los polos urbanos donde son excepcionales los servicios hoteleros, donde el turista se encuentre complacido en un ambiente cosmopolita, alegre y original.

Contamos para ello con hoteles de calidad superior, con servicios de comunicación internacionales excelentes que acercan al turista a su tierra para sentirse en un país vecino. Contamos con restaurantes, centros de diversión y toda una cadena de servicios que tienen en el Centro de Convenciones ATLAPA la culminación de una infraestructura turística moderna, poseedora de lo último en tecnología y que no requiere grandes gastos para atender bien al viajero y llenarlo de comodidades y complacencia.

Entonces, dediquemos nuestros actuales planes a explotar el turismo de ciudad, ubiquémonos en programas realistas que cuentan con todos los elementos. Revisemos detenidamente los errores cometidos y que sea el aeropuerto de Tocumen, otrora una de las primeras terminales aéreas de América Latina, el primer ejemplo de un programa bien encaminado en bien de la imagen de Panamá.

En esa forma podríamos dar al mundo la real sensación de que mientras el turismo se encuentra sometido a fuertes presiones económicas, de seguridad y de crisis, la república de Panamá responde hábilmente al reto y se lanza a salvar a su industria a como dé lugar, multiplicando actividades, organizando programas, estimulando creativamente a los sectores donde se originan los viajes y se trabaja en las agencias de turismo mundial.

En esta forma están laborando los centros turísticos del Caribe y de América Latina, respondiendo en forma certera con fe y trabajo a los retos de los tiempos conflictivos y así han podido fortalecer la industria del turismo.

Una línea formidable es la explotación de las exposiciones y convenciones internacionales, y la necesidad urgente de rescatar para el Centro de convenciones ATLAPA los fines originales para los cuales fue creado. Eso, precisamente, es lo que han hecho los líderes del turismo caribeño de Puerto Rico, Santo Domingo, Cuba y Jamaica, que mantienen activos programas bajo los estímulos y técnicas de una apropiada promoción turística, divulgación consolidada que ha puesto en el plano internacional sus imágenes de países turísticos.

Busquemos inteligentemente refugio en las fuerzas que nos aseguran movilizar nuestro objetivos turísticos con táctica ágil para convertir a la empresa turística en un acontecimiento comercial.

A pesar de todas las dificultades, la vida continúa en Panamá y en el mundo con toda su magnitud y su vigor, la dinámica económica y social sigue su ritmo y la savia social intensifica su fuerza nutrida con la fe de todos los panameños. Tenemos la confianza en que afrontando las dificultades con valor y gran tesón, todas serán superadas. Hacer crecer a Panamá y cuidar su imagen internacional…eso es amarla.

LAS MÁS LEÍDAS

  • Mides detecta más de 8 mil beneficiarios con autos, taxis y buses en programas sociales. Leer más
  • Registro del Cepanim inicia este mes y los pagos serán desde julio de 2026. Leer más
  • De la crisis a la esperanza: el rescate del marañón panameño en el Arco Seco. Leer más
  • Panamá desplaza a Costa Rica y está entre los países con mejor calidad del aire. Leer más
  • El gasoducto del Canal de Panamá: La decisión correcta es la menos riesgosa. Leer más
  • Pago de Cepanim 2026: así será el registro obligatorio para cobrar en junio. Leer más
  • Metro de Panamá contratará a Alstom por $4.3 millones para el mantenimiento de la Línea 2. Leer más