Las aguas de los ríos Chucunaque y Tuquesa, que inundaron las comunidades de Lajas Blancas y Nuevo Vigía, en la comarca Emberá-Wounaan, comenzaron a descender ayer, dejando un total de 280 personas afectadas.
Javier Baldespino, presidente del Congreso Local de Lajas Blancas, pidió a las autoridades de salud que asignen un médico y una enfermera para la atención de estas familias, porque las inundaciones dañaron el sistema de agua potable y se teme que empiecen los problemas de diarrea, fiebres y afectaciones en la piel.
Señaló que en esta población, al igual que en 10 más del distrito de Cémaco, hace escasos meses se estableció una planta potabilizadora que sufrió severos daños por la fuerte corriente, y que en estos momentos se está a la espera de un técnico que evalúe los daños y proceda a su reparación.
“Los moradores de Lajas Blancas y Nuevo Vigía necesitan agua y alimentos básicos”, manifestó.