Después de que por más de cinco años se habían prohibido las actividades festivas en áreas rurales de la provincia de Coclé, por razones de seguridad y tomando en cuenta la gran afluencia de público a las áreas urbanas, el gobernador Juan Carlos Rodríguez decidió permitir a última hora estas celebraciones.
Faltando solo nueve días para el Carnaval, y cuando las autoridades policiales anunciaron que están listos los planes de seguridad, Rodríguez emitió un decreto que permite la realización de bailes en esas zonas apartadas. El decreto establece que para los lugares donde haya baile y no se cuente con la custodia de la policía, se podrá utilizar seguridad privada.
Fuentes policiales indicaron que esta medida pone en riesgo a las poblaciones, pues está comprobado que los agentes de seguridad privada no están preparados para hacerle frente a riñas y actos ilícitos.