Treinta y seis bomberos voluntarios de Isla Colón, provincia de Bocas del Toro, renunciaron ayer en protesta por la destitución de cuatro oficiales que fueron dados de baja por oponerse al traslado hacia la ciudad capital del carro bomba American-La France, que data de 1914 y que es considerado una reliquia histórica.
Frente a la estación Fabio Bravo los voluntarios entregaron sus uniformes, dejando por sentado de que no regresarán a ofrecer sus servicios sino se revoca el despido de sus compañeros, el cual consideran “arbitrario”.
Adrián Morales, mayor cesado y supervisor de las compañías 1, 2 y 3 de Isla Colón, explicó que como cuestionaron el envío del viejo carro de extinción, el comandante del Cuerpo de Bomberos de Bocas del Toro, Nicolás Contreras, hizo un informe a la comandancia general, cuyo máximo oficial, Pablo Tuñón, giró la orden de destitución.
Además de Morales, fueron destituidos los capitanes José Banard y Gilberto Cerrud, así como el teniente Denis Rubides.
Al ser consultado sobre esta situación, que deja a la institución con solo 12 miembros, el comandante Contreras manifestó no estar autorizado para brindar declaraciones.
En tanto, Ricardo Taylor, vocero del Comité pro rescate de Isla Colón, afirmó que la comunidad se mantendrá vigilante para que el carro bomba no sea movido de la estación Fabio Bravo.
Para lograrlo, dijo que le solicitarán al Consejo Municipal que emita una resolución al respecto.
