Bocas del Toro fue fundada en 1826 por inmigrantes de Jamaica, San Andrés y Providencia, islas donde predominó la población negra descendiente de esclavos traídos por europeos para trabajar la agricultura. Ellos dejaron su huella étnica y cultural.
raíces
Al respecto, el folclorista Jorge Stephenson sostiene que en la actualidad la comunidad afrocaribeña de esta provincia está perdiendo su herencia cultural debido a la penetración y mezcla con otras etnias.
Para el docente la situación es lamentable, ya que la etnia negra brindó grandes aportes a la creación y formación de la nación panameña y su progreso. Actualmente esa memoria histórica se está perdiendo.
Como ejemplo, citó el hecho de que jóvenes afrodescendientes de Bocas del Toro ya no quieren lucir sus coloridas vestimentas, ni practicar la música y danzas que dejaron sus abuelos. Si se visita alguna casa en domingo, se notará que las abuelas no preparan platos tradicionales con los que se agasajaba una reunión familiar.
Con nostalgia recordó las sabrosas jam patty, la música calipso y los bailes de cuadrilla, como era el romántico maipole, que los educadores ya no enseñan a los jóvenes en las escuelas.
“No podemos estar repitiendo que somos crisol de razas, porque Bocas del Toro siempre se identificó con el negro antillano que vino de Jamaica y Barbados para construir el ferrocarril y el Canal de Panamá”, precisó.
Por ello, Stephenson hizo un llamado a las autoridades del Instituto Nacional de Cultura y del Ministerio de Educación para que apoyen los esfuerzos de mantener la cultura afrocaribeña que distingue a Bocas del Toro.
“No solo celebrarla en mayo, Mes de la Etnia Negra, sino todos meses y los días, para conservar su herencia”.

