La búsqueda de Dios se extendió durante los cuatro días de Carnaval hasta la madrugada a orillas del río Mamoní, en Las Margaritas de Chepo, cuando Gustavo Castillo, pastor cristiano salvadoreño, compartió con varios cientos de jóvenes, adultos y niños sus experiencias con las pandillas en su país.
Castillo les aseguró que Panamá es una nación bendita en comparación con la situación que vive su país, sobre todo con la juventud.
Explicó que allá, para realizar algún tipo de actividad como la que realizaban allí, “hay que pedir permiso a los jefes de pandillas”.
El suelo polvoriento se convirtió en alfombra para que cientos de jóvenes se postraran y clamaran por mejores días para la juventud y para nuestro país, ahora que se avecinan las elecciones presidenciales.
En el clamor participaron miembros de las iglesias Cristo te Llama, de Las Margaritas; Púlpito a la calle, de Pan de Azúcar, y Cristo Rey de Gloria, de San Miguelito, los que en la paz de las riberas del Mamoní alabaron la misericordia del Señor.