Más de un siglo lleva la provincia de Darién supliendo de madera fina a nacionales y extranjeros. De su selva virgen salen diariamente camiones cargados con troncos de especies de árboles como raicilla, caoba, cabimo, bálsamo, cedro espino, espavé, nazaret y cocobolo, entre otros.
Ahora, para hacerse de este último, el Dalbergia funera, mejor conocido como cocobolo, los comerciantes están pagando de 4 a 6 dólares el pie tablar, sin importales el tamaño de la pieza.
Por su parte, la tonelada la están pagando entre 800 a 900 dólares, pues al momento de procesarla no desperdician ningún pedazo, ya que lo utilizan para elaborar aretes, sortijas y pequeñas pero valiosas piezas de artesanía.
“Este es un precio que jamás se había visto en la historia de la explotación maderera en el país”, señaló Mauro Samaniego, un ex funcionario del antiguo Instituto de Recursos Naturales Renovables.
