AGENTES FRONTERIZOS, IMPLICADOS

Disputa por cocobolo se adueña de Chimán

La región de Chimán no cuenta con vigilancia policial. Las empresas madereras imponen la ley del más fuerte.

Un incidente de violencia, que pudo haber cobrado la vida de varias personas, ocurrió anteayer en la Unión Santeña, distrito de Chimán, 60 km al este de la cabecera de Chepo, en una disputa por la tala de árboles de cocobolo, lo que supuestamente prohibió la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam).

El hecho se originó cuando este fin de semana un contingente uniformado del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) rodeó la comunidad, hizo inspecciones y arrestó a lugareños, entre estos a dos menores de edad, por encontrarles en su poder madera de cocobolo.

La comunidad denunció que dos menores de edad y otros adultos fueron retenidos por los agentes fronterizos y que algunos ranchos fueron vandalizados.

Reacción popular

Los moradores enfurecidos sometieron a cuatro indígenas presuntamente armados y que acompañaban a dos supuestos miembros del Senafront, a los que retuvieron por un día, siendo rescatados por el alcalde de Chimán, Abel Torres, quien viajó 30 km.

Indígenas y uniformados viajaban en un auto pickup de color blanco con matrícula 874999 y calcomanía No. 211427 del Grupo Unidos por el Canal, al que le fueron desinfladas las cuatro llantas y dejaron abandonado en la plaza del pueblo, tras los forcejeos suscitados.

Protesta maderera

Este lunes y martes, moradores de Unión Santeña bloquearon la calle de acceso por varias horas, en protestas por el trato preferencial que la Anam le prodiga a una empresa maderera que está extrayendo cocobolo, una especie en extinción.

Según los quejosos, estos individuos se han aliado a los indígenas emberá para acometer la tala maderera, y ahora se suma la represión de los agentes del Senafront.

“A los propios lugareños no se les permite sacar un centímetro de madera y nos persiguen. Que investiguen y verán que el diputado del lugar y parientes cercanos a él también están involucrados en el negocio del cocobolo y nadie dice nada”, indicó el morador Paulino Pérez.

Abuso

Los lugareños denunciaron a la autoridad local que uno de los uniformados del Senafront era de nacionalidad costarricense y el otro panameño. Ambos utilizaban camisas de camuflaje para intimidar a los moradores y proteger los intereses de una empresa que extrae madera en el sector de Platanares, con permisos de la Anam y maquinaria pesada.

Este martes, el capitán Carlos Chávez, de la Policía Nacional, llegó a Unión Santeña y sostuvo una reunión con los moradores, tras la cual se comprometió a enviar dos policías para garantizar el orden público y el respeto a los derechos civiles.

Más vigilancia

Hilda Cano, corregidora del lugar, dijo que le preocupa la situación, porque se han dado enfrentamientos que han dejado muertos y heridos en los últimos dos años. Se conoció que ayer en la madrugada, desconocidos prendieron fuego al pick up el cual quedó destruido.

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