Sorpresa, consternación y temor causó la muerte de Luis Alberto Pineda, de 53 años, quien fue ultimado ayer en la mañana de tres disparos cuando se desplazaba en su automóvil hacia la Lotería Nacional de Beneficencia en Paso Canoas.
Pineda se despidió de sus compañeros en Puerto Armuelles, donde trabajó durante varias décadas en la venta de billetes y chances de lotería. Según ellos, este se dirigía a entregar el dinero en la sede occidental.
A menos de un kilómetro de llegar a su destino fue perseguido y ultimado a tiros. Lo sorprendente es que ninguna de sus pertenencias fue robada.
Al lugar acudieron agentes del Ministerio Público, Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, peritos de criminalística y policías de frontera, los que iniciaron las investigaciones.
Se estima que los delincuentes se internaron en el lado costarricense, por lo que se observó que en el vecino país se armaron retenes para dar con su captura.
En lo que va del año se han registrado dos hechos similares en que sicarios acribillan a sus víctimas. El primero se dio en David el 29 de enero pasado, cuando asesinaron al abogado Gabriel Echeverri Abad.