Campesinos de la cordillera occidental de Azuero, limítrofe entre Herrera y Veraguas, alertaron ayer de la incursión de lavadores artesanales de oro en el río Manglillo Abajo, lo que afecta su fauna y caudal hídrico.
Varios residentes informaron de que están llegando personas con varios tipos de motobombas, con las cuales desmoronan los barracones del río donde esperan hallar pepitas de oro. Otras son usadas para bombear agua a las coladeras de donde seleccionan el metal.
No obstante, han observado que debido al volumen de aceite que vierten estos motores al cauce del río, la cantidad de camarones para captar ha disminuido.
En los últimos años la búsqueda de oro con bateas es desplazada por el uso de motobombas, actividad que se ha tornado en una alternativa económica para muchas personas sin recursos, que aspiran lograr algún dinero en la región, tras la venta del mineral dorado a intermediarios.
Mici y Anam, dura tarea
Héctor Ballesteros, a cargo de Recursos Minerales de la dirección del Ministerio de Comercio e Industrias (Mici) en Herrera, indicó que tienen conocimiento de esta actividad artesanal, la cual se considera prohibida e ilegal.
No obstante, dado que ocurre en sitios alejados y de difícil acceso, es casi imposible efectuar operativos.
A su vez, la directora de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) en Herrera, Karina Rivera, confirmó que luego de recibir información de los residentes hicieron una inspección, pero no se dio con el lugar.
Debido a ello, realizarán otra segunda inspección, en búsqueda del sitio exacto en que los lugareños informan de la minería artesanal.
Veta aurífera
Geólogos han reportado afloramiento de oro en la zona de Azuero, en especial en las quebradas Juan Díaz, en Pedasí, El Oro, en Macaracas, y Quema, en Tonosí; y los ríos Torio, Manglillo y Zumbón, en la vecina Veraguas.
Donoso y Tucutí
Los ríos Coclé del Norte, en Donoso, provincia de Colón, y Balsas, en Tucutí, Chepigana, Darién, también reflejan minería artesanal. En estos lugares de difícil acceso abundan extranjeros indocumentados que ejercen este lavado de manera furtiva.
En Donoso, un joven lavador informó de que el gramo de pepitas se lo compran los intermediarios en $29.
